¿Quieres imprimir a tu casa, tu despacho o tu negocio una dosis de carácter y personalidad propia? Entonces, el arte abstracto decorativo es tu elección. Además es atemporal y combina con casi todos los estilos: moderno, minimalista, vintage, bohemio…

Picasso, Miró, Kandinsky, Pollock… Quizá hayan sido siempre algunos de tus pintores favoritos y no sepas por qué. Puede que nunca hayas entendido este estilo, pero lo cierto es que siempre te has sentido atraído por el arte abstracto decorativo.

No importa. Te puede gustar por simples cuestiones estéticas de formas y colores, o por lo que te transmite, y simplemente por estas razones te gustaría decorar las paredes de tu casa o tu negocio con cuadros abstractos.

Arte abstracto decorativo

POR QUÉ DECORAR CON ARTE ABSTRACTO

El arte abstracto huye de la realidad o la sustituye por formas, colores y líneas. Son obras que nacen de la expresión del mundo interior del artista. Es decir, pretenden transmitir desde el sentimiento, combinar colores sin atender a una sola regla, mezclar formas desde una total libertad.

Por todo esto el arte abstracto decorativo es capaz de transformar tu hogar, tu despacho o tu negocio en un espacio con carácter propio, en un reflejo de tu personalidad.

Arte abstracto decorativoOtra ventaja de colgar un cuadro abstracto en tus paredes es que, además, combina con la gran mayoría de los estilos decorativos modernos, como el minimalismo, o más retro, como el vintage, e incluso el bohemio.

UNA DECORACIÓN ÚNICA

Estoy seguro de que te encantaría colgar un Picasso o un Miró en tu casa… pero claro, no es algo que esté al alcance de la mayoría de los mortales. Sí, tienes la opción de comprar una lámina de algunas de los cuadros abstractos más famosos y enmarcarla, pero es algo que restará originalidad y exclusividad a tu decoración.

Hoy muchas personas invierten en artistas emergentes. ¿Nunca te lo has planteado? Pues si te gusta el arte abstracto decorativo quizá deberías hacerlo. Por varias razones.

Arte abstracto decorativo

Primero, porque no es necesario que realices una gran inversión. Segundo, porque una obra de arte nunca va a perder su valor, al contrario, puede revalorizarse. Y por último, porque no hace falta que entiendas de arte: tan sólo tienes que dejar que el cuadro te alcance y conecte contigo.

Sólo tú puedes hacer que cobre vida.